Artículos
Desde muy pequeña tuve vocación de maestra. Lo que más me gustaba era jugar con mi hermano menor a los colegios, la mayoría de las veces con su consentimiento, aunque tengo que confesar que en ocasiones tenía que recurrir al chantaje o la amenaza (sé que no son métodos muy pedagógicos, pero los cuatro o cinco años que tenía podrían justificarlos). Sin embargo, conforme van avanzando los cursos que voy estudiando, va desapareciendo esa temprana y pertinaz vocación que mostraba desde mi más tierna infancia, enseguida entenderán por qué.

